El cuerpo humano puede acostumbrarse al dolor.
A la miseria.
A la oscuridad.
Pero lo que nunca debe acostumbrarse es al silencio de la injusticia.
Y eso… Isadora lo tenía claro.
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El plan de Leónidas era simple, pero peligroso: exponer a una de las tres guardianas compradas por Amara sin dejar rastros que pudieran llevar a él o a los que aún intentaban protegerla.
La primera en la lista era Ofelia, una mujer robusta, de ojos pequeños y fríos, que tenía control sobre la seguridad