Alexey miró a Bruno cuando su aliento era débil, y quiso que Iván estuviera presente para el espectáculo.
Le pidió a uno de los hombres cerca que comenzara a grabar, y de vez en cuando giraba para encontrarse con la mirada de Lorenzo que tenía suficiente sangre en el rostro.
—Eres un cerdo… a mí me da asco la sangre sucia… —Lorenzo rio.
—Tú eres más sádico… ¿Grabas?
Alexey alzó los hombros.
—Iván y mi hijo no se lo pueden perder… —Algunos intestinos de Bruno comenzaron a salir, y Alexey sab