Mikhail, Mila, Sara, Mauro, Alexey, Iván y Lorenzo Grimaldi se miraban unos a otros con una mezcla de desconfianza, ira y decepción. Las armas apuntaban en todas direcciones, creando una tensión palpable que amenazaba con explotar en cualquier momento.
—¿Estamos dispuestos a matarnos entre nosotros? —Mikhail quiso atrapar a Mila cuando salió al frente y miró a Iván—. ¿Estás dispuesto a ver morir a tu hija?
—Mila —Mikhail apretó, pero ella negó.
—Y tu Alex… ¿Dejarías que maten a tu hijo solo por