CAPÍTULO 22 —Eres mía.
El temblor de mi cuerpo ya se burlaba de mí a estas instancias, yo era una bola de gelatina que vibraba en orden a una sola célula en este momento.
La excitación.
Mi mente, aunque confusa, se había dejado llevar por el montón de hormonas que ahora gobernaban mi sistema, y decir que esto era sobre humano, era quedarse corto.
Los brazos de mi jefe abrazaban toda mi cadera, echándola hacia él todo el tiempo.
Su mano se hundía en mi vientre como si con eso intensificara la acción. Y sé que, si m