Mila estaba tecleando rápidamente en su computadora, sentada justo en la silla de la oficina de Mikhail, y adaptando todos los archivos que Gary le había facilitado.
Ella guardó el archivo, y luego soltó un suspiro mirando por el vidrio hacia la ciudad.
Faltaba una semana para irse a Estados Unidos, y aunque no había informado de nada en lo absoluto a Marco sobre sus avances, sabía que su propuesta sería la bomba de toda la organización.
Se recostó en su asiento y miró hacia toda la oficina.
To