Mundo ficciónIniciar sesiónLa torre de vigilancia se alzaba como un faro de condenación mientras Diego Cortés subía cuarenta y siete escalones hacia el encuentro que definiría si era padre o si sería nada.
Cada paso era una agonía calculada. La conmoción cerebral pulsaba detrás de sus ojos como un segundo corazón, bombeando dolor líquido a través de su cráneo fracturado. La visión del ojo izquierdo seguía borrosa, l







