Mundo ficciónIniciar sesiónTres meses después del último disparo, Diego Cortés despertó en la casa en Nueva Zelanda sin saber si la pesadilla había terminado o solo estaba en pausa.
La luz del amanecer se filtraba a través de las cortinas de lino blanco, iluminando el dormitorio con una calidez que todavía le parecía extraña después de meses viviendo en la oscuridad. El océano Pacífico rugía suavemente contra los acantilad







