Mundo ficciónIniciar sesiónEl jardín de infantes de Auckland recibió a Hermann Morrison con canciones y colores brillantes, sin saber que el niño de cinco años había presenciado más muertes que soldado veterano.
La mañana en Nueva Zelanda comenzó como todas las mañanas de los últimos cinco años: con Diego Cortés despertando de una pesadilla que lo dejó empapado en sudor frío, el corazón martilleando contra la







