—Señor, su reunión comenzará en diez minutos… —Kereem asintió hacia su asistente y se acomodó la chaqueta.
Se reuniría con algunos secretarios de la cámara, porque en tres días, sería el gran día donde anunciaría los nuevos cargos, desde ministros, hasta el personal que podía quedarse en el palacio.
—Avísale a Naim que venga…
—Ya viene en camino.
—Perfecto.
Kereem caminó a la sala de reuniones especial del palacio, y para cuando entró, los hombres los esperaban.
Su hermano llegó un minuto despu