—Ha estado en esta embajada por dos días… —Aziz miró la ubicación en el teléfono, y asintió—. Pero como lo esperamos, se está moviendo, rumbo a nuestro galpón.
Aziz sonrió y toqueteó la madera por un momento.
—Será un plan perfecto. Reúne a los demás líderes. Hay cosas que tengo que decirles.
—Señor. El jefe aún no se ha presentado.
Aziz negó.
—Debemos esperar, pero por ahora no podemos detener el plan. Así será mejor. Le tendré la cabeza del monarca en una bandeja de plata.
Él y Bakir sonriero