Las camionetas se desplegaron a velocidad, y la caravana militar se puso en marcha, avanzando hacia el corazón de la ciudad envuelta en caos y destrucción. En lo alto, los helicópteros proporcionaban cobertura aérea, vigilando cada movimiento del enemigo.
Había francotiradores en cada edificio altamente custodiados, y Asad habla por los micrófonos todo el tiempo durante el recorrido.
—¿Tenemos alguna señal de su ubicación exacta?
Asad asintió.
—Hay dos posibles zonas —dijo apretando su oído—. A