—Si acepta mi consejo, es mejor que se quede en el búnker con su familia.
Kereem se giró hacia Asad y guardó una de las armas en su ingle.
Alrededor de la habitación había todo tipo de armamento. Saldrían con helicópteros, camionetas blindadas y un gripo de inteligencia. Eso, mientras una horda de militares se desplegaba a lo largo y ancho de Riad en carros de guerras, entretanto los puertos de misiles y los comandos estaban atentos a las señales de ataque.
Todo el escenario estaba preparado pa