CAPÍTULO 53 AMOR Y REDENCIÓN
Zahar…
El cielo de Riad se abrió frente a la ventanilla con una luz cálida y poderosa y a lo lejos, los edificios de tonos dorados y techos brillantes se fundían con la arena.
El avión descendió suavemente, pero mi corazón lo hacía con un estruendo.
Estaba volviendo, al mundo que alguna vez me negó… aunque ahora era distinto, y, sin embargo, cuando bajamos del avión, con mi cuerpo aún frágil y el vendaje apretando mis costillas, me sentí protegida por la única sombr