Zahar salió de su habitación, pasó unos pasillos, y cuando llegó a uno de los salones principales, se encontró con Janna, que solo al verla se puso de pie, con la expresión preocupada y con un poco de no saber qué decir.
—Zahar, ¿estás bien? —la pregunta hizo que Zahar se tensara.
Lo que menos esperaba es que alguien preguntara si estaba bien.
—Si… Yo… estaré lista en un momento, creo que debo irme.
Janna miró con compasión, pero no presionó mucho.
—¿Tu padre te buscará? —Zahar no supo qué deci