Kereem caminó por los largos pasillos del palacio con una determinación que oscilaba entre la ira y la resolución. La conversación con Sanem había dejado un sabor amargo en su boca, una mezcla de culpa, frustración y una inesperada claridad sobre lo que necesitaba hacer a continuación…
Además, estaba esta sensación que quería matarlo. Sanem estaba en su etapa más dura, y él estaba pensando en Zahar más que en cualquier cosa ahora.
No supo cuándo demoró en llegar, pero cuando entró al salón, sol