Zahar…
Desperté antes de que el despertador sonara, y miré de nuevo la foto que Kereem me había enviado. Definitivamente, la mantendría en mi galería encriptada. Una sonrisa se dibujó en mi rostro y reconocí que estaba completamente trastornada por él.
Me levanté con lentitud, odiando el vendaje en mi tobillo, pero necesitaba moverme. No podía quedarme aquí mientras había tanto para hacer.
El sol apenas entraba por la enorme ventana de la suite cuando encendí la tablet nuevamente. Volví a repas