La mañana siguiente trajo consigo una atmósfera tensa y cargada, aunque cada quien se vistió con miradas, una sonrisa, y un beso suave en los labios.
Kereem se puso otro traje, el día estaba lleno de agendas, pero envió a buscar a Bahar para que fuera a su oficina principal.
—Toc, toc… —Su hermana asomó su rostro con una sonrisa en los labios.
Bahar se parecía mucho a Naim. Kereem sonrió y se levantó para saludarla de forma efusiva.
—Estás hermosa.
—Es que lo soy… —ella se sentó en la silla y c