El banquete continuó con brindis y conversaciones animadas. La familia Abdalá representaba una imagen de elegancia y poder en medio de la celebración. Janna, Jamil y Naim intentaban mantener un ambiente festivo, al contrario, Kereem tenía un semblante serio, y Emré no paraba de alabar cualquier cosa de Zahar.
Y eso, sencillamente, lo tenía harto.
Ibrahim Faisán dio unas palabras, y luego de eso Kereem junto con varios empresarios fumaron unos puros. De vez en cuando, Kereem miraba a la mesa de