Kereem
Cuando salí del cuarto de los niños, les envié una sonrisa antes de cerrar la puerta. Janna había sido breve, como yo. Un abrazo apretado, un “vuelve pronto”, y una sonrisa seca.
Emré me esperó junto a mi padre, justo antes de meterme al auto que me acercaría al avión privado, y luego de un abrazo corto, me despedí de ellos.
Asad iba a mi lado organizando todo desde su auricular, y cuando llegamos a la zona de despegue, noté que el equipo estaba completo, junto a Kendra Wallace, que pare