Zahar.
EL PRIMER DÍA
Me desperté varias en la noche con la ansiedad a mil, y con miles de cosas que imaginaba y rondaban en mi cabeza. Había una mezcla de nerviosismo y expectación, sabiendo que este era un paso crucial en mi nueva vida.
Una de las instrucciones claras, era la vestimenta, y tenía dos tipos de uniformes: Uno, un vestido negro que iba un poco más debajo de las rodillas sandalias negras. Y dos, un conjunto de pantalones finos negros y una blusa del mismo color, acompañados de unos