UNA REALIDAD.
UNA REALIDAD.
El mundo se detuvo para Elara, la noticia cayó como un rayo sobre ella, apenas y escuchó las felicitaciones de la enfermera.
―Elara, ¿estás bien?
―No… ―susurró, ―no estoy bien, Sara.
Elara miró a su amiga con ojos vidriosos.
― ¿Cómo… Como… es que yo…?
―A veces estas cosas fallan, ¿segura que no perdiste una? ―preguntó Sara, intentando buscar alguna explicación lógica.
―No, las estoy tomando bien. Dios…
El corazón de Elara latía a toda velocidad y la incredulidad la embarg