UNA PROMETIDA ARROGANTE.
UNA PROMETIDA ARROGANTE.
En la mansión Cross, los aromas del té se mezclaban con el perfume de las rosas importadas que decoraban la sala. Victoria, con su porte elegante y una taza de porcelana entre sus manos, compartía un momento íntimo con Regina Cross, la matriarca de la familia y su futura suegra.
―¿Le informaste a mi hijo sobre el almuerzo?
― Sí, pero ya lo conoces, siempre frío e indiferente.
Victoria hizo una mueca de insatisfacción, su rostro reflejaba más que una simple contrariedad.