UN PLAN QUE SALE MAL.
UN PLAN QUE SALE MAL.
Elara no tuvo más remedio que quedarse, así que sacó su teléfono y le marcó a Sara para avisarle que volvería tarde.
―¿Qué? ¡Ese desgraciado está explotandote! Hazme caso demándalo.
―No, Sara, deja de inventar tonterías, además, no tengo dinero para pagarle a un abogado de representación. ―dijo Elara en tono de broma.
―Pero no se me hace justo, porque tienes que trabajar precisamente hoy, era nuestra noche de chicas.
―Lo dejaremos para la próxima semana ―Elara miró su reloj