UN CONTRATO (II)
―¿Por qué rechazaste mi ayuda? ―Zayd la miró mientras agregaba un poco de azúcar a su café.
―Bueno… es que ya hay un donante, la cirugía de Rose se hará pronto.
Elara intentaba mantener la calma, pero su voz delataba una tensión debajo de todo. Las cejas del árabe se alzaron.
―Por una parte, me alegra, pero por otra, no puedo dejar de sentir curiosidad. Hasta ayer estabas desesperada y hoy me dices que tienes todo resuelto.
Elara evitó su mirada.
―Lo único que puedo decirte es q