TRAGARTE TUS PALABRAS.
TRAGARTE TUS PALABRAS.
Esa noche, Nathaniel caminaba de un lado al otro frente a la puerta, después de escuchar a su amigo, decidió tomar el consejo, y, a decir verdad, Daniel tenía razón. No quería perder a Elara, ella era la mujer de su vida.
Finalmente, después de llenarse de valentía, giró el pomo de la puerta solo para encontrarla cerrada. La agitó varias veces y este no cedió.
Del otro lado, Elara miraba el paisaje nocturno en el balcón, mientras su mano acariciaba lentamente su vientre