REVELACIÓN.
REVELACIÓN.
La habitación estaba bañada en una luz fría y estéril, el sol de la tarde apenas se filtraba a través de las persianas cerradas. Zayd Al-Rashid estaba de pie, imponente, su figura alta y oscura proyectaba una sombra amenazante sobre Megan, que estaba sentada en una silla frente a él, sus manos temblorosas entrelazadas con fuerza en su regazo.
―Megan. ―empezó Zayd, su voz era un trueno bajo, cada palabra cargada con un poder que hacía que el aire vibrara. ―Tienes dos caminos frente a