SIN ESCAPATORIA
Derek ya estaba cansado de jugar y fue donde su madre.
―Mami, tengo sed y hambre.
Naomi sacó un jugo del bolso y se lo dio.
―Creo que ya fue suficiente, cielo, es hora de ir a casa.
―¡Sí! ―el pequeño Derek dio pequeños saltos ―quiero ver a la abuela y a papá.
La sonrisa de Naomi se esfumó lentamente. Nunca hubiera imaginado que Derek se apegaría en tan poco tiempo a Daniel, pero se dijo que no sería fácil al principio para él la despedida.
«Pero es un niño y los niños se acostum