SENTIMIENTOS ESCONDIDOS.
SENTIMIENTOS ESCONDIDOS.
En el club, Zayd se iba ya por la segunda botella, su mente atormentada por el eco de las palabras de Mariam.
«¡No voy a casarme contigo!», resonaba una y otra vez, cada repetición clavándose en su pecho como un puñal que se retorcía con la imagen de ella y el americano sonriendo, disfrutando.
La duda sobre si Fahid habría cumplido su encargo y dejado a Mariam en el hotel lo carcomía. Sacó su teléfono y marcó el número de su subordinado, pero colgó antes de que la lla