LA SEÑORA KING, SOY YO.
LA SEÑORA KING, SOY YO.
A la mañana siguiente, Naomi despertó sobre el pecho de su hombre. Sus ojos recorrieron el rostro dormido de Daniel y no pudo evitar sonreír. Extendió su mano y acarició lentamente su barba áspera, para luego inclinarse y besar suavemente su mejilla. Había despertado con una nueva determinación, esa de ser la mujer que Daniel necesitaba y de luchar por su matrimonio, no solo por Derek, sino también por ella misma.
Merecía ser feliz, había escapado del infierno de Igor y