BELLEZA INTERIOR.
BELLEZA INTERIOR.
En el hospital, los pitidos de la máquina monitoreaban el ritmo cardíaco de Elara, quien finalmente había caído en un sueño inquieto. Nathaniel observaba a su esposa dormir, su mano aún entrelazada con la de ella.
―¿Cómo está? ―preguntó Regina, que había llegado al hospital tan pronto como le avisaron.
―El médico dice que afortunadamente el bebé todavía está bien, pero ella debe guardar reposo absoluto y evitar emociones fuertes. Lo de hoy fue demasiado. ―respondió Nathaniel