UN ESPOSO DE REEMPLAZO. CAPÍTULO 8. La reacción que hay que causar
UN ESPOSO DE REEMPLAZO. CAPÍTULO 8. La reacción que hay que causar
¡Y no se había desmayado!
Era justo reconocerlo, solo se había quedado dormida antes de que se terminara la botella de champaña.
No podía decir exactamente cómo había ocurrido, pero ahí estaba, hecha un ovillo en la cama, con la respiración tranquila y el rostro relajado. Konstantine no podía apartar la mirada de ella. Parecía que todo lo que realmente le importaba en el mundo se concentraba en esa pequeña figura envuelta en una