HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 44. Viejas heridas
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 44. Viejas heridas
Aquellos ojazos de Karina eran dos pozos llenos de amenazas, pero en el fondo de ellos Mikhail podía ver a la maravillosa mujer que era y, sobre todo, sabía que se las merecía todas.
Sus labios rozaron apenas los de Karina y sonrió.
—Me voy ahora, pero esto no se ha terminado. Tengo un montón de cosas que arreglar pero la primera de ellas, la más importante, es que te amo, salvajemente, desesperadamente, y voy a hacer que me creas cuésteme lo que me