HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 43. La amante
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 43. La amante
Para cuando Karina llegó a su departamento, estaba exhausta pero todavía la adrenalina de la fiesta seguía corriendo por sus venas. Cerró la puerta tras de sí, pensando en que lo único que quería era una bañera caliente, cuando de repente, un brazo firme la levantó y la empujó contra la madera.
Su corazón se disparó.
Un grito quedó atrapado en su garganta, pero antes de que pudiera liberarlo, una mano cubrió su boca; y los ojos de Karina se encontraron