HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 3. Una bruja
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 3. Una bruja
Había que empezar por describirlo, porque de lo contrario sería demasiado difícil explicar aquella mezcla de ira con calentura que Karina tenía en ese momento.
El ogro integral medía uno noventa, incluso con el traje se le notaban músculos trabajados, y en lo poco que podía ver de su muñeca y de sus manos tenía gruesas venas sobre una piel ligeramente bronceada. Tenía los ojos y el cabello más negros que el carbón, los primeros amenazantes y el segundo u