HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 25. Una mirada culpable
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 25. Una mirada culpable
El roce, el calor entre ellos, el peso de cada embestida de Mikhail, cada caricia, todo se intensificaba alrededor para ella. Le gustaba, lo deseaba, lo quería. Era trágico y perfecto, a pesar de lo mal que estuviera. Pero en aquel momento Karina solo podía pensar en el sudor que corría sobre cada músculo de Mikhail, en esa curva que hacían sus caderas cuando se retiraba, en ese dolor sordo y delicioso que era sentirlo empujar violentamente co