HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 24. Bajo la luz
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 24. Bajo la luz
Las pupilas de Mikhail se dilataron en un segundo. “Sorpresa” no alcanzaba para describir lo que sentía. Estaba en shock, con el cuerpo de Karina pegado completamente al suyo y aquella humedad estallando entre sus dedos mientras esa mirada desafiante no se iba de su cara. ¡Porque lo estaba mirando, Dios sabía que los estaba mirando muy bien, sin rastro del maquillaje mientras estaba a punto de gemir por su tacto!
Y quizás fuera eso, o quizás fuera que