HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 21. Dos pruebas
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 21. Dos pruebas
Estaba apenas atardeciendo, y Mikhail esperaba en la entrada del departamento cuando Karina apareció, sonriéndole con una energía que él apenas entendía a veces. Aquella mujer no dejaba de ser contradictoria, pasaba de rayito de luz a descarga eléctrica en cuestión de segundos, ¡y nunca se le veía venir!
—¿Estás listo? —le dijo y sin esperar respuesta comenzó a caminar hacia la salida.
—¿Por qué tenemos que salir tan temprano? Ni siquiera sé adónde va