CAPÍTULO 31. Un lugar a dónde ir
CAPÍTULO 31. Un lugar a dónde ir
Soltar a Jerry solo fue un protocolo, solo para liberar el puño que se iba a estrellar contra su nariz y su cara una y otra vez, y Grayson no estuvo ni siquiera un poco más tranquilo hasta que vio la sangre correr por el rostro de su cuñado. Era como si una fuerza oscura lo animara, como si quisiera terminar con cuatro años de rabia de una sola vez.
No le importó que sus nudillos sangraran, no le importó nada más que lastimarlo tanto como podía. Aunque sin duda