—Quiero verte desnuda, Suzy —le dijo bruscamente mientras una de sus manos se dirigía a la cremallera de su mono—. ¡Desnuda y desinhibida!
Sentía calor, fiebre... ¡Estaba besándose con Leo! ¿Había olvidado quién era?
—¡No! —Se apartó de sus brazos, con una expresión de pánico cuando él intentó alcanzarla de nuevo—. Suéltame —ordenó con frialdad.
La perplejidad ensombreció sus ojos ante su vehemencia, pero se recostó en su asiento, con las manos en alto a la defensiva—. Piensa lo que quieras de