Susan guardó silencio un momento, dudando. Guardar secretos se había convertido en algo natural para ella últimamente, un hábito que ya ni siquiera reconocía en sí misma. Levantó la vista y vio a Caroline observándola, con curiosidad y preocupación reflejadas en su rostro. —No puedes decírselo a Samuel —dijo Susan finalmente, con un tono suplicante.
—¿Por qué no? —preguntó Caroline, arqueando las cejas con sorpresa.
—Bueno… no le cae muy bien Leo —respondió Susan, eligiendo sus palabras con cui