Pero si ella hubiera accedido a irse y dejar a Sophie atrás, él habría aceptado la anulación. ¡Dios mío, eso era lo que realmente quería! Esto era lo que había planeado desde el principio y, ¡qué ingenua era!, ¡había caído de lleno en la trampa! No se le había ocurrido que la ofensiva de Leo pudiera ser exigir sus derechos conyugales. Pero Leo, de alguna manera, había adivinado qué era lo que más la perturbaría y angustiaría, y estaba dispuesto a usar esa táctica y humillarla por completo con l