kaem
La mirada grisácea de mi hermana es de puro odio, y para que ella deje su glamour y educación a un lado, es porque la cosa es seria.
— Largo. — demando.
Todos se levantan y se retiran.
— Tú y yo tenemos que hablar. — sentencia Akem antes de retirarse.
Espero que la puerta se cierre para ver que otro capricho de la reina Saskia quiera que le cumpla; sin embargo, mi cara es volteada por una bofetada de parte. Me agarro la mejilla con rabia y me levanto para encararla.
— ¡¿Qué m****a te