La noche cayó sobre la montaña como una manta de plomo helado.
El viento aullaba contra los muros de piedra de la fortaleza de Obsidian, y la nieve comenzaba a acumularse en los alféizares de los ventanales. En el patio inferior, las antorchas de la guardia de MoonBlood y las fogatas de los renegados proyectaban luces vacilantes y sombras alargadas que danzaban sobre los adoquines congelados.
En la habitación de invitados asignada a la comitiva real, Darek caminaba de un lado a otro como una be