Capítulo 46. Un milagro inesperado.
Lukas se quedó inmóvil en el pasillo, mirando el espacio vacío donde Sofía había estado segundos antes.
Soltó un suspiro frustrado y se pasó una mano por el pelo, regresó a su habitación y se dejó caer en la cama, pensando en una manera de convencerla, pero por ahora no se le ocurría nada.
—Maldit4 sea —murmuró para sí mismo.
Lukas se dejó caer en la cama, pensando una estrategia.
—Quizás lo que le gusta son mis bromas, siento que éramos más cercanos cuando se las hacía —dijo en un susurro —,