Capítulo 47. Emociones a flor de piel.
El consultorio quedó en silencio por unos instantes mientras todos procesaban la noticia. Marleni miraba fijamente la pantalla de la ecografía, donde se podía ver la pequeña figura de su bebé. Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—No puedo creerlo —susurró, su voz temblando de emoción—. Después de tantos años...
Danilo apretó suavemente la mano de su esposa, sus propios ojos brillando con lágrimas contenidas.
—Pero eso es maravilloso, mi amor ¡Es un milagro! —dijo con voz ronca—. Nuestro pequeño