Capítulo 91. Un paraíso solo para nosotras.
Lukas estaba ansioso por estar con su ahora esposa, el mundo pareció desdibujarse dejándolos a los dos solos en un capullo de deseo. Lukas la recorrió, con la mirada voraz, absorbiéndola de pies a cabeza.
Sin pérdida de tiempo quitó el resto de sus ropas, dejándole solo el brasier, su piel clara y sus pechos turgentes con puntas de rosa, eran visibles a través de la delicada tela, haciendo que su deseo por ella aumentara.
—Mi corazón —, le dijo, con un acento marcado por la lujuria y la adora