En cuanto Lana terminó de decirme su investigación, mi pecho se encontraba oprimido y varios sentimientos que no supe identificar de momento hacían ebullición en mi interior.
No sabía qué decir al respecto, pues nunca se cruzó por mi mente que Cloe fuera capaz de jugarme doble en la cara. Y, aunque no existía nada entre nosotros, me hacía ilusión tener un hijo.
Joseph era una parte esencial de mí y ahora no podía creer que no llevara mi sangre, que no fuera mi bebé. A pesar de ser tan pequeñito