Decidimos irnos de vacaciones a aquella isla donde fuimos la primera vez. Todo parecía estar mejor que nunca y habíamos pasado días maravillosos, disfrutando de nuestro amor y de la llegada de nuestro pequeño cielo.
Estar solo con él y rodeado de naturaleza era lo que más me gustaba. Podíamos armarnos sin fronteras, gritar a los cuatro vientos lo feliz que éramos y vivir en una especie de burbuja donde el resto del mundo se había evaporado.
Mike es el mejor hombre que pueda existir en este mund