-Ahora sí en que estábamos? –pregunto Ilse.
-En que vamos a pasarla muy bien. –respondió aquel guardia.
Ilse se sentó en las piernas de aquel hombre, él quería besarla, pero ella lo detuvo, llevo su mano hacia sus piernas, ella cuidadosamente tomo las esposas que cargaba él.
-Quiero hacer realidad una fantasía.
-La que sea.
-Quiero vendarte los ojos ¿puedo?
-Ten, aquí tengo un pañuelo.
-Tan atento. –Ilse lo dijo con voz sexy y este se calentó aún más. –Aquí voy. –Ilse comenzó a vendar los ojos