El primer partido le gané a una australiana que se pasó todo el partido provocándome, gritándome cosas, mirándome feo y haciéndome gestos con sus puños. El público estaba con ella, la aplaudían, la vivaban porque era atrevida y muy latosa. Eso me enardeció mucho y ya saben que cuando me molesto soy peor que un iracundo monstruo ja ja ja. La ametrallé con dinamitazos de todo calibre y logré ganarle por 6-4 y 6-2. Ni la besé al final del partido. Alcé mi naricita y me despedí de los jueces con un